lunes, 8 de febrero de 2010

CELDA

Pedro se encontraba semi dormido sobre un rincón mugroso de la celda. No había mucha luz, solo un pequeño destello de claridad se escurría por la cerradura de la puerta de metal macizo que tenia frente a el. Las paredes compuestas por gruesos y pesados ladrillos destilaban un olor nauseabundo, mezcla de muerte y humedad; el silencio era interrumpido por gritos alejados y débiles provenientes de quién sabe donde, el piso estaba frío al igual que todo el lugar. Pedro no quería pensar en nada, sin embargo, las imágenes de su vida aparecían como laminas traídas desde algún lugar ubicado en su memoria. Siempre supo que aquel momento iba a llegar pero no sabia de que manera iba a ocurrir. Su alma lo encontró y lo encerró allí antes de que pueda saber en donde se encontraba. No podía determinar cuantos días hacia que estaba allí, el tiempo había pasado a ser solo una mera palabra perdida en su lenguaje; desde que se encontró con ella el miedo fue parte de su ser, no podía comer, no quería moverse, tampoco dormir. Debajo de su oscura mirada grandes ojeras sostenian sus ojos sin brillo, el cuerpo solo era eso: un cuerpo, sin vida, sin movimientos, sin expresión; los brazos caían como ganchos de alambre fino que terminaban en garras delgadas y callosas. La voz se le había apagado de tanto gritar improperios desafiando a todos, hasta al mismo Dios al que nunca le había hablado. Ya no era el mismo Pedro de antes, aquel que se llevaba la vida por delante, aquel al que todos le temían pero a la vez seguían, aquel Pedro que parecía poderlo todo.
Pedro se encontraba en la celda de algún lugar, no sabia donde pero sabia cómo había llegado. Su alma, aquella que nunca había pertenecido a su cuerpo lo había arrastrado hasta ese lugar y el tenia la sensación de esperar a alguien o algo, no podia determinar esa sensacion con precisión pero la sentía, sentía que esperaba algo. Seguramente detrás de la puerta había pasillo por el que alguien caminaba pausadamante provocando un ruido seco y pesado entre paso y paso, ese sonido era lo unico que le permitia darse cuenta que todavia seguia vivo.
Pedro era una sombra de sí mismo, trataba de dormir en aquel rincón oscuro y frío, esperando algo...queriendo esperar algo, temiendo su futuro próximo...temiendo como nunca había temido.

Saludos desde las bases

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