¿Que hacer con el dolor cuando aparece?, se preguntaba inconscientemente Edgar. Su mujer estaba gravemente enferma y el debía ir junto a ella pero la guerra se lo impedía. Sus ojos cristalinos brillaban en la noche mas que nunca, sus manos callosas y marcadas por cicatrices de todos los tipos temblaban mientras sostenia el fusil, su cuerpo entumecido por el frío lo había mantenido despierto durante toda la semana y su rostro antes cargado de colores se había transformado en el reflejo de la tristeza del hombre. ¿ Qué hacer con el dolor cuando esta encima de uno?, era una pregunta que Edgar no se podía contestar; solo sentía un vacío dentro suyo que le causaba una extraña sensación de desamparo y desesperación. Edgar Nuñez se había aliado a los payasos cuando un amigo cayó en manos de los Grises y fue asesinado. El pudo ver desde su escondite como lo torturaban durante horas que parecieron eternas, tuvo que luchar contra su voluntad para no salir y defenderlo pero el sabia que si hacia aquello solo seria un asesinado mas; debía vivir para salvar a las vidas que quedaban en aquellas tierras. Aquella vez se sentía igual, sentía ese dolor punzante dentro suyo al igual que ahora bajo la noche cerrada, sin luna, sin estrellas y con gritos en todos los idiomas.
Años trabajando como albañil lo llevaron al 4to pelotón de los albañiles, bravos combatientes, que contribuyeron a ganar importantes batallas, habia estado en la construciión de la muralla " Baltonmerte", la mas grande de todos los tiempos desde el inicio de la era del hombre, tambien trabajó en la obra "Cilindro 8", un lugar secreto de 9000 mts2 que se construyó como depósito de alimentos y guarida de ultra seguridad que seria utilizada en caso de peligro extremo; luego de tres batallas pasó al 9no regimiento de los payasos, las filas mas importantes pero las de más riesgos; con el paso de los meses su nariz había pasado de un rojo bermellón a uno opaco grisáceo, eso significaba que le quedaba poco tiempo de vida. Desde que se la colocó supo que esa nariz iba a convertirse en una parte mas de su ser, iba a ser un termómetro de su alma. Todavía recordaba lo brillante que era el primer día y de como se había alegrado al tenerla, se había convertido en un payaso e iba a luchar contra los Grises por su amigo, por su familia, por su bien.
Edgar no se percataba de las balas que rebotaban cerca de su trinchera, todo el mundo a su alrededor para el ya no existía, solo pensaba en su mujer sola y enferma sin el. Una bomba cayó lo suficientemente cerca para sacarlo de su estado, en un segundo recobró el sentido de su realidad pero sabia lo que debía hacer. Se arrastró varios metros rezando no tocar ninguna mina, hasta llegar a un claro, una vez allí se incorporó y comenzó a correr sin parar. " Voy a volver" pensaba mientras corría cada vez mas rápido, su nariz comenzó a brillar poco a poco y el se dió cuenta de que estaba haciendo lo correcto.
martes, 16 de febrero de 2010
lunes, 8 de febrero de 2010
CELDA
Pedro se encontraba semi dormido sobre un rincón mugroso de la celda. No había mucha luz, solo un pequeño destello de claridad se escurría por la cerradura de la puerta de metal macizo que tenia frente a el. Las paredes compuestas por gruesos y pesados ladrillos destilaban un olor nauseabundo, mezcla de muerte y humedad; el silencio era interrumpido por gritos alejados y débiles provenientes de quién sabe donde, el piso estaba frío al igual que todo el lugar. Pedro no quería pensar en nada, sin embargo, las imágenes de su vida aparecían como laminas traídas desde algún lugar ubicado en su memoria. Siempre supo que aquel momento iba a llegar pero no sabia de que manera iba a ocurrir. Su alma lo encontró y lo encerró allí antes de que pueda saber en donde se encontraba. No podía determinar cuantos días hacia que estaba allí, el tiempo había pasado a ser solo una mera palabra perdida en su lenguaje; desde que se encontró con ella el miedo fue parte de su ser, no podía comer, no quería moverse, tampoco dormir. Debajo de su oscura mirada grandes ojeras sostenian sus ojos sin brillo, el cuerpo solo era eso: un cuerpo, sin vida, sin movimientos, sin expresión; los brazos caían como ganchos de alambre fino que terminaban en garras delgadas y callosas. La voz se le había apagado de tanto gritar improperios desafiando a todos, hasta al mismo Dios al que nunca le había hablado. Ya no era el mismo Pedro de antes, aquel que se llevaba la vida por delante, aquel al que todos le temían pero a la vez seguían, aquel Pedro que parecía poderlo todo.
Pedro se encontraba en la celda de algún lugar, no sabia donde pero sabia cómo había llegado. Su alma, aquella que nunca había pertenecido a su cuerpo lo había arrastrado hasta ese lugar y el tenia la sensación de esperar a alguien o algo, no podia determinar esa sensacion con precisión pero la sentía, sentía que esperaba algo. Seguramente detrás de la puerta había pasillo por el que alguien caminaba pausadamante provocando un ruido seco y pesado entre paso y paso, ese sonido era lo unico que le permitia darse cuenta que todavia seguia vivo.
Pedro era una sombra de sí mismo, trataba de dormir en aquel rincón oscuro y frío, esperando algo...queriendo esperar algo, temiendo su futuro próximo...temiendo como nunca había temido.
Saludos desde las bases
Pedro se encontraba en la celda de algún lugar, no sabia donde pero sabia cómo había llegado. Su alma, aquella que nunca había pertenecido a su cuerpo lo había arrastrado hasta ese lugar y el tenia la sensación de esperar a alguien o algo, no podia determinar esa sensacion con precisión pero la sentía, sentía que esperaba algo. Seguramente detrás de la puerta había pasillo por el que alguien caminaba pausadamante provocando un ruido seco y pesado entre paso y paso, ese sonido era lo unico que le permitia darse cuenta que todavia seguia vivo.
Pedro era una sombra de sí mismo, trataba de dormir en aquel rincón oscuro y frío, esperando algo...queriendo esperar algo, temiendo su futuro próximo...temiendo como nunca había temido.
Saludos desde las bases
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